Torreon del barro


Levantado en 1774, al igual que el de "Los Canelos", por el Gobernador don Joaquín de Espinoza y Dávalos, como punto de vigilancia en el camino del Barro, único acceso a la ciudad por el este. Su dotación estaba compuesta por cuatro soldados y un cabo que utilizaban para su defensa un pequeño mortero. Posteriormente ambos torreones se integraron a la gran línea de defensa que permitía transformar a la ciudad en una verdadera isla, es decir, rodeada por agua. Por otro lado, en 1785 sirvió de prisión al Coronel Tomás de Figueroa.

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